Arte Marcial vs Deporte

Las artes marciales han ido cambiando y modificándose con el tiempo, durante el siglo XX con él afán de ganar popularidad se han deportivisado, lo cual no está mal si se mantienen los valores educativos, por ejemplo Gigoro Kano ideó el Ju-do a partir de Jiu-jtsu para que fuera enseñado en las escuelas y de esta forma poder ser una herramienta útil para formar la juventud en donde los valores del Bu-do se pudieran transimitir. Pero estoy seguro que si Jigoro Kano viera el Ju-do actual se horrorizaría…, ya que al igual que el Taekwon-do y el Karate-do han perdido totalmente su marcialidad en pro del deporte y la competencia, y si bien ganaron gran popularidad, han perdido en el camino no solo un gran bagaje de técnicas básicas de defensa personal (se practica solamente las técnicas que se usan en competencia), si no lo más importante, se han olvidado de la Filosofía que nos enseña los valores universales como el Autocontrol, la Generosidad, el Respeto y el Honor.

Actualmente en las AA.MM. deportivas se enseña, aunque se niegue muchas veces,  que lo más importante es ganar (y en ocasiones a cualquier precio), ya que ganar trae fama y prestigio, mientras que perder es igual a fracaso y si hablamos de alta competencia es mucho peor. Lamentablemente lo único que cuenta es ganar para alcanzar la supuesta “gloria” (aunque en realidad es una falsa gloria), este tipo de competencia deportiva produce una peligrosa rivalidad, potencia el egoísmo y la envidia, ya que el triunfo externo se demuestra venciendo al adversario, mientras que el triunfo interno sobre uno mismo (que es el más importante) no cuenta para nada.  

Muchos hablan de “compañerismo”, pero a la hora de la verdad, por una medalla se hace lo que sea, y quien lo niegue es que nunca ha competido en serio y hablo a todos los niveles  desde amateur hasta profesional.

En la actualidad las técnicas de defensa personal de las artes marciales tradicionales han casi desaparecido, aún los reglamentos más abiertos como el de las artes marciales mixtas prohíben los golpes más básicos que uno usaría a la hora de defender la vida, como golpear la garganta con el arco de la mano (uno de mis golpes favoritos en TKD) o aplicar la punta de los dedos a los ojos (en donde un persona sumamente pequeña puede con un dedo dejar fuera de combate a un mastodonte), o golpear los genitales, la nunca, la columna, etc.

Recuerdo cuando en un documental de TV se le preguntó a un Instructor de lucha cuerpo a cuerpo de los Marines de Estados Unidos, ¿Qué pasaría si Usted se enfrentara a mano desnuda con Randy Coutoure? en aquella época Randy era campeón de UFC de heavyweight divison, a lo cual contestó: “En la jaula Randy me knoquearía o sometería en menos de un minuto, pero en la selva o a campo abierto yo le quitaría la vida con mis manos facilimente.” Conclusión: un experto en defensa personal recibiría una verdadera paliza y terminaría knoqueado en un ring o en una jaula, pero en la calle o en la selva mataría fácilmente a cualquier campeón de boxeo, kick boxing o artes marciales mixtas; la competencia es una cosa mientras que la lucha por la vida es otra, y esto lo digo por quienes piensan que los deportes de contacto son la “calle”.

Pero lo más peligroso de convertir las artes marciales tradicionales en simple deporte, no es la pérdida del bagaje técnico solamente, si no lo más importante es la pérdida de los valores filosóficos y del espíritu del entrenamiento marcial.

La práctica deportiva actual busca “ganar medallas”, en cambio la práctica marcial tradicional busca ser mejor ser humano para saber vivir y saber morir con “Honor”, este segundo concepto es totalmente opuesto al primero, y solo se entiende a través del estudio de la Filosofía como una forma de vida  y de autoconocimiento.

Como dijera el Buda: “MEJOR GUERRERO QUE AQUEL QUE VENCE A MIL HOMBRES EN COMBATE, ES AQUEL QUE SE VENCE A SÍ MISMO”

Mauricio Puente

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Chi kung, el poder de la energía – 2da parte.

FORMAS DE CHI KUNG

Ha habido diversas formas de clasificar estos ejercicios: una es la que acabamos de mencionar; otra es dividirlo en jing gung, o prácticas estáticas, y dung gung, o prácticas en movimiento, también como la forma yin y yang del Chi Kung.

Las formas en movimiento, suelen definirse como aquellas que implican movimientos externos del cuerpo mediados por una quietud interna de la mente. Los principios básicos son rou, la ductilidad; mou, la lentitud, y ho, la suavidad. Su propósito es mantener las partes activas del cuerpo sueltas y flexibles con el fin de estimular la circulación sanguínea y la energía a través del sistema. Todo se resume en la frase buscar la quietud dentro del movimiento.

Las formas estáticas están definidas por la quietud externa del cuerpo, combinada con el movimiento interno de la energía, o cómo buscar el movimiento en la quietud. El propósito es mantener la mente totalmente sincronizada con la respiración.

Desde que Tamo reunió las tradiciones marcial y meditativa del Chi Kung, el movimiento y la quietud han compartido el mismo rango de importancia.

EQUILIBRIO EN EL CHI KUNG

Los sistemas de Chi Kung también se pueden clasificar según la parte del sistema humano al que aportan equilibrio.

-El equilibrio del cuerpo (tiao chen). En estos Chi Kung el equilibrio se alcanza mediante ejercicios y relajación. A medida que el cuerpo se relaja, el sistema nervioso autónomo se activa, equilibrando también el sistema endocrino y estimulando los mecanismos curativos del cuerpo.

-El equilibrio de la respiración (tiao shi). Al equilibrar la respiración mediante movimientos rítmicos del diafragma, llamada respiración de compresión o de las fosas nasales alternadas, se equilibra también el sistema energético, el emocional, se armonizan las 5 energías elementales de los órganos, se equilibra la polaridad yin yang, se estimula la circulación de la energía por los meridianos y se sincroniza el campo energético del hombre con el de la Naturaleza.

-El equilibrio de la mente (tiao shen). Supone controlar las funciones cerebrales posnatales de la mente humana adquirida, de manera que puedan manifestarse los poderes prenatales del espíritu primordial.

La clave para dirigir la atención de la mente es la facultad del espíritu primordial conocida como yi (voluntad). Es el agente que nos permite ejercitar el control volitivo sobre nuestro cuerpo, respiración y mente.

Todas estas variedades de estilos, formas y escuelas se reducen básicamente a tres categorías de la práctica del Chi Kung: medicina, meditación y arte marcial. El denominador común es el chi, la energía, que, como diría Lao Tse, carece de sonido, carece de sustancia, de nada depende, es inmutable, omnipresente, implacable. Podemos pensar en ella como la madre de todas las cosas bajo el cielo.

EL CHI KUNG Y LOS TRES TESOROS

El Chi Kung está inmerso en las concepciones que conforman la mentalidad china. Una de estas concepciones es el San Bao, los Tres Tesoros, que son shen, chi y jiang, (espíritu primordial, energía y esencia), como réplica microcósmica del universo macrocósmico compuesto por los tres poderes, tien, rem y ti, (Cielo, Humanidad y Tierra). El Cielo es la fuente del espíritu primordial y de la conciencia universal, esencialmente abierto y vacío, naturalmente radiante y claro. Brinda al espíritu humano (shen), la primordial virtud del Tao, que potencia la mente humana con la capacidad de realizar la conciencia primordial pura, conocida como Iluminación en el Budismo y como inmortalidad en la tradición taoísta. Afirma el clásico de la medicina interna del Emperador Amarillo que el cielo fue creado por la acumulación de yang. La Tierra se refiere al mundo material, la fuente de las fuerzas naturales, las cinco energías elementales y el escenario donde se producen las transformaciones cíclicas. La Tierra expresa su poder en la vida humana a través de los instintos básicos de la supervivencia y de los impulsos primarios de la procreación y propagación de las especies conocidas como el jiang o la esencia. La Humanidad o rem es específicamente el sabio, el santo, el soberano, que a diferencia del hombre común resume en sí lo mejor del cielo y de la tierra, equilibrando y sirviendo de puente y emisario de las bondades de ambos. Para lograr esto, el hombre debe hacer en sí mismo lo que hará en la Naturaleza, es decir, armonizar el Shen (espíritu), equivalente al cielo, con el Jiang (esencia), equivalente a la tierra, y lo que relaciona a ambos, que es el Chi (respiración, energía), equivalente al Rem-Humanidad en cuanto a función.

TIEN SHEN

REM CHI

TI JIANG

Así llegamos a los Tres Tesoros que son el vínculo triangular que conecta a todos los seres humanos con el poder y sabiduría infinita del Universo, y comprende los componentes básicos de la Escuela del Chi Kung de la Alquimia interior, nei gung (trabajo interno).

En el Clásico de Wen Tse de hace 2.000 años se señala que el cuerpo es el templo de la vida. La energía es la fuerza de la vida. El espíritu es el gobernante de la vida. Si uno de ellos se desequilibra, los tres resultan dañados.

Antes del nacimiento, los Tres Tesoros están agrupados en una unidad sin fisura, conocido como su aspecto prenatal. Esta especie de semilla empieza a brotar en el momento mismo de la concepción, diferenciándose del resto del Universo como una gota de agua que se desprende de una ola en el océano. Al nacer, los Tres Tesoros se separan en tres manifestaciones postnatales, la esencia en el cuerpo, la energía en la respiración y el espíritu en la mente, mientras sus raíces prenatales se conservan en una profunda reserva como esencia, jiang; energía, chi, y espíritu primordial, Shen. Revisaremos la relación pre y postnatal de los Tres Tesoros:

Jiang, o esencia prenatal, es la fuerza creativa primordial del Universo, de la que el hombre recibe una medida a partir de la fusión del esperma y el óvulo, y se almacena en las glándulas sexuales y suprarrenales.

Su condición postnatal es el cuerpo, como esencia nutritiva y material de los alimentos, el agua y el aire. Sus formas más importantes son los fluidos corporales vitales, como la sangre, las hormonas, los neurotransmisores, el fluido cerebro-espinal, etc. El lugar que corresponde a la esencia postnatal es el tan tien inferior.

El chi en su condición prenatal es el poder primordial del Universo, su naturaleza es la constante actividad y la perpetua transformación, y se asocia estrechamente con la esencia prenatal.

La energía postnatal se refiere a las 5 energías elementales de los sistemas de los órganos vitales: la respiración, el habla, el movimiento corporal y el metabolismo, además de la energía emocional. Esta energía está centrada en el tan tien medio, y se puede controlar mediante métodos equilibrados de respiración Chi Kung.

El shen o el Espíritu primordial, en su condición prenatal, es la mente del Tao, que está presente en todo el Universo y dota a todo ser sensible con la luz original de la conciencia. Permanece profundamente oculto como una perla preciosa en la concha temporal de la mente humana, su condición postnatal.

Es como un nómada intranquilo que va de un lapso vital a otro, alojándose en este cuerpo y después moviéndose a otro sin que jamás le reconozcan sus anfitriones pasajeros, hasta un día en la vida del hombre en que su mente terrenal despierta a la sutil presencia del espíritu primordial y la libera de las ilusiones. Este aspecto de la mente humana es su condición prenatal e inmortal, y reconocerlo significa superar el miedo a la muerte y encontrar la paz interior, fin último del Chi Kung espiritual. El espíritu postnatal reside en el tan tien superior.

El objetivo espiritual del Chi Kung o Alquimia interna (nei-gung) es cultivar los Tres Tesoros, con los que logran salud y longevidad, condiciones necesarias para alcanzar la inmortalidad.

EL TRABAJO DE LA ENERGÍA

Aquí también nos acompaña la polaridad wai-gung, nei-gung (trabajo externo e interno).

El trabajo externo incluye los movimientos rítmicos y las posturas equilibradas del cuerpo, diseñadas para dirigir y fortalecer la energía conducida por los meridianos o canales.

Lo que no se ve, pero que los practicantes sienten, son los aspectos internos, denominados con toda propiedad Alquimia interior.

En la práctica, sólo el objetivo y propósito puesto en esta disciplina distingue si el camino es interno o externo.

El Maestro taoísta Chao Pi-Chen, escribió: en el campo del elixir inferior (tan tien inferior), por debajo del ombligo, es donde la fuerza generativa (esencia) se sublima en vitalidad (energía); el campo medio del elixir (tan tien medio), en el plexo solar, es donde se sublima la vitalidad en espíritu; en el campo superior del elixir (tan tien superior), en el cerebro, es donde el espíritu se sublima para encumbrarse hacia el espacio.

La fuerza generativa (esencia) se transforma en vitalidad (energía) cuando el cuerpo esta quieto; la vitalidad se convierte en espíritu cuando el corazón está sereno; y el espíritu vuelve al vacío debido a la mente o pensamiento inmutable.

Éste es el fundamento del Chi Kung. Mediante la respiración, su ejercicio y dominio iniciamos el cultivo de los Tres Tesoros. Pero no podemos aislar o excluir la totalidad.

Además de este aspecto trino y de la dualidad, la Unidad, el Todo coherente, es muy importante.

La práctica del Chi Kung involucra toda la personalidad, la postura, el cuerpo, la respiración, el ritmo energético; la actitud que se describe como la sonrisa interior, su aspecto emocional y, con la concentración y visualización, la parte mental.

Hay dos ciclos que produce la práctica y se conocen como el ciclo de nutrición y el de control. El ciclo de nutrición es el ciclo yin (yin inferior nutre al yang), y el ciclo de control es el yang (yang superior controla el yin).

Mediante la respiración, la esencia vital de las hormonas, en especial las secreciones sexuales, se transforman en energía. Esta energía es impulsada hasta el tan tien superior, donde se transforma y refina en energía espiritual. Pero para lograrlo se necesita concentrar la mente y armonizar la respiración. Al lograr esto se alcanza un equilibrio adecuado de la esencia (hormonal, neurotransmisores, etc.) que nutrirá a la energía.

Es todo a la vez, pues el ciclo de nutrición y control son continuos, y se incrementan hasta alcanzar el máximo refinamiento, que es la condición para restaurar la unidad primordial de los Tres Tesoros y devolverlos a la fuente universal, la inmortalidad, como una gota de agua que se desliza al brillante mar.

Estas notas resumidas sobre el Chi Kung darán al practicante los fundamentos de la respiración y el contexto y alcance de estos ejercicios, que van desde el fortalecimiento físico, hasta el desarrollo de los niveles energéticos y su relación con la meditación en las Artes Marciales.

Quedarían por desarrollar en detalle los aspectos fisiológicos, de los cuales ya hay muchos estudios, la dinámica del chi a través de los meridianos, basado en la teoría de la Acupuntura y lo relacionado con la concentración, visualización y la meditación.

Daniel Salinas

Chi kung, el poder de la energía – 1era parte.

El Chi Kung es un sistema de ejercicios energéticos de origen chino. Son innumerables las versiones que se conocen de estos sistemas. Según los expertos, pueden llegar a 5.000 las variantes conocidas. El término se puede traducir como manejo de la energía.

Su origen es difícil de precisar por su gran variedad de estilos y usos, pero forma parte de la mentalidad china y sus ideas matrices, es decir, el Yin Yang, los Cinco Movimientos, el Tao, los Tres Tesoros, que iremos desarrollando a lo largo de estas páginas.

Donde más se aprecia la presencia del Chi Kung es en la Medicina China, en las Artes Marciales y en las escuelas de Taoísmo, Confucionismo y Budismo. Estas cinco áreas son las principales fuentes donde se pueden rastrear sus orígenes y características.

TAOÍSMO

La escuela taoísta adopta el Chi Kung con el objeto último de alcanzar la inmortalidad (cheng-shien), mediante la alquimia interna de los Tres Tesoros a fin de regresar a la fuente.

Para alcanzar este objetivo, según los adeptos taoístas, se deben cultivar la salud y la longevidad como fundamento para prácticas superiores. Por ello desarrollan un sistema coordinado llamado Yang Sheng (cultivar la vida) que incluye dieta, hierbas, ejercicios, masaje, así como una cuidadosa atención en la armonización de las actividades humanas con los ritmos de la Naturaleza.

Lao Tsé escribió: vacía el corazón y llena el abdomen; se puede entender esto como vaciar la mente y el corazón e inspirar suave y profundamente para que se llene de energía el tan tien inferior. Esta es una instrucción taoísta básica para el Chi Kung.

El clásico del elixir y El clásico de la paz son dos textos sobre Chi Kung taoísta. A continuación presentamos un extracto de El clásico de la paz: Tenemos un cuerpo, y este cuerpo es una unidad, la unión de lo físico y lo espiritual. La forma en sí misma está muerta; es el espíritu el que da la vida física. Cuando hay armonía entre lo físico y lo espiritual, las condiciones son propicias; si esta armonía se altera, las condiciones son perjudiciales; si no hay sustancia física, el espíritu se marchita; si hay sustancia el espíritu florecerá. La armonía constante une lo físico y lo espiritual. La enfermedad constante causa la separación de lo físico y el espíritu.

CONFUCIONISMO

La escuela confucionista utilizó el Chi Kung como una manera de purificar y controlar la mente y las emociones, de manera que las personas se conviertan en mejores miembros de la sociedad.

Confucio decía: para cultivar el cuerpo, primero debemos rectificar la mente, y Meng Tse escribió: para cultivar la mente, antes debemos eliminar el deseo y cultivar la energía pura de la Naturaleza.

El Chi Kung se convirtió con los confucionistas en un método que permitía al individuo asumir su lugar en la sociedad, cultivando las virtudes del equilibrio y la ecuanimidad.

Se concebía la sociedad como un microcosmos del orden universal, y al aprender a obedecer sus leyes también se aprendía a obedecer las leyes de la sociedad. Un estado mental pacífico y ordenado se convierte en la base de una sociedad pacífica y ordenada.

BUDISMO

La escuela budista vivió una profunda transformación con la llegada del monje Tamo (Bodhidharma) al templo de Shaolín, que pronto se convirtió en el centro más famoso de las Artes Marciales y de la Meditación, dando origen al budismo Shang y al Kung Fu. Así, el Chi Kung se convirtió en la práctica medular del autodesarrollo físico y espiritual.

A Tamo se le atribuyen dos breves libros, que fueron conservados en secreto por los maestros de las Artes Marciales. Estos dos clásicos conforman los pilares de toda escuela posterior del estilo interno (nei chia) de Artes Marciales, y son probablemente los textos más influyentes en toda la historia del Chi Kung.

El primero se llama Yi chin ching (Clásico de la transformación de los tendones) y el segundo, más esotérico, se titula Hsi sui ching (Clásico de la limpieza de la médula). Estos dos volúmenes abarcan todo lo que hay de ejercicios de estiramientos y relajación básicos que preparan el cuerpo para la Meditación, la práctica de las Artes Marciales y prácticas más avanzadas de alquimia interna, que incluyen técnicas para transformar la esencia en vitalidad espiritual.

En la escuela budista se desalentaba el cultivo del poder personal a través del trabajo de la energía interna, por el riesgo que hay de desviarse del sendero. Se cultivaba la respiración como punto de concentración en estilo de meditación samatha (quietud) y vipassana (penetración espiritual).

Estas restricciones se aplicaban sólo a los monjes, los laicos observaban una fusión sincrética con el Taoísmo.

MEDICINA

Los indicios señalan que el Chi Kung evolucionó en China como una forma preventiva y curativa del cuidado de la salud, y es a mediados del siglo XX que el interés en las aplicaciones médicas del Chi Kung se reavivó repentinamente.

Esta Escuela destaca la importancia del ejercicio físico como medio para mantener el cuerpo tonificado, equilibrado, y para estimular el libre flujo de la sangre y la energía a través de todo el sistema. Sin embargo, el tipo de ejercicio es bastante diferente de la máxima que dice: sin apremio no hay premio. El Chi Kung pone énfasis en los movimientos suaves, lentos y rítmicos, sincronizados con una respiración diafragmática profunda.

La escuela médica adoptó numerosas formas de los ejercicios: el dao yin, el juego de los cinco animales, el baduan yin, el tai chi chuan, masajes de acupresión, etc. Su particularidad es el poco uso de la mente y la visualización, al modo como hacen los taoístas en los ejercicios, aunque se reconoce la importancia de la tranquilidad y el equilibrio emocional.

En el año 610 d.C., el profesor imperial de medicina Chao Yuan Fang editó el primer libro chino especializado en patología, en 50 volúmenes. Registra 1270 tipos diferentes de enfermedades, explicando los síntomas, las causas y los principios terapéuticos de cada una. El rasgo extraordinario es que sólo prescribe como remedio la práctica de 400 tipos de ejercicios Chi Kung según sea la enfermedad. Otro médico erudito fue Sun Si Miao, famoso por haber expuesto la terapia Chi Kung de los seis sonidos curativos.

Básicamente, hay dos tipos de Chi Kung médico: preventivo y curativo. En este último existe también la modalidad de trasmitir energía curativa del maestro sanador al paciente, conocido en chino como fa-shi. Esta técnica actualmente es estudiada por los científicos chinos para tratar enfermedades terminales, severas y degenerativas.

ARTE MARCIAL

Después de que Tamo enseñó a los monjes chinos a integrar el ejercicio físico en sus prácticas de meditación, y a los artistas marciales cómo potenciar sus destrezas físicas con el cultivo del espíritu, las Escuelas marciales y de meditación del Chi Kung construyeron sus prácticas sobre la idea del elixir interno (nei dan) de la energía como piedra angular del poder físico y de la lucidez espiritual.

Desde los tiempos de Tamo, las artes marciales han seguido el camino de la práctica de la energía interna y han utilizado lo espiritual para manejar la energía, y la energía para cultivar las destrezas marciales.

La Escuela Marcial tomó prestadas ciertas técnicas de la Escuela Médica del Chi Kung. Por ejemplo, los meridianos y los puntos vitales del sistema de energía humano fueron estudiados cuidadosamente para aprender cómo la energía se desplaza por el cuerpo, y se desarrollaron técnicas específicas de lucha para incapacitar a un rival con el simple hecho de golpear uno o más puntos específicos, de forma que el cuerpo se paraliza inmediatamente.

El Kung Fu contaba con 72 artes especializadas, entre ellas; campana de oro, palma de hierro, correr sin hollar la hierba, 18 monjes, que incorporaban ejercicios de Chi Kung en su entrenamiento.

Daniel Salinas

Continuará…

EL MIEDO EN LAS ARTES MARCIALES

El miedo es una interrupción súbita del proceso de racionalización. Lo primero que nos sucede cuando sentimos miedo es que perdemos la capacidad de racionalizar una situación cualquiera. Pero ¿es necesario este uso cuando no sabemos lo que está sucediendo? Generalmente, cuando sucede algo, generamos un prejuicio, pensamos una especie de fantasía mental, muchas veces sin saber exactamente lo que está sucediendo. Esta fantasía puede acarrear consecuencias muy graves. Si estamos en una situación de peligro y sucede algo que desconocemos, es mejor no pensar.

 Es fácil observar cómo en una situación de peligro muchas personas hacen justamente lo que no deberían hacer. ¿Por qué? Porque piensan sin saber lo que está sucediendo. Si alguien va en coche, entra en una curva con exceso de velocidad y piensa, lo primero que hace es frenar. Entonces es justamente cuando causa su desgracia, pues es ahí donde reside el peligro: frenar bruscamente en una curva yendo a alta velocidad. El miedo tiene la capacidad de evitar que hagamos algo mentalmente. Crea una situación de bloqueo para cualquier proceso mental.

El miedo como sensación es una parada súbita de todos los procesos de motivación y de racionalización. Cuando sentimos el impacto del miedo es como si algo cayese, nos quedamos sin fuelle, sin motivación para hacer cosas. Ése es el segundo fenómeno que el miedo produce y también, si lo observamos, es una interrupción súbita. Cuando suceden cosas, la tendencia es crear o una depresión traumática o una euforia. Hay personas que ante situaciones comunes reaccionan con euforia, y hay otras que se abandonan totalmente; son procesos relacionados con la motivación del individuo y en cualquier situación de riesgo o de peligro, tanto la euforia como la depresión traumática son negativas.

Lo que causa problemas en situaciones de riesgo es la temeridad o el abandono. Es curioso observar cómo, cuando las personas están atrapadas por el miedo, terminan haciendo exactamente lo contrario de lo que deberían hacer.

Estas actitudes distan completamente del llamado “instinto de supervivencia”. En estas situaciones, las personas quieren huir y por eso acaban haciendo tonterías. Por el contrario las personas que asumen el miedo conscientemente terminan haciendo las cosas acertadas. La mayor causa de accidentes y de muertes es el comportamiento que tenemos ante el miedo y no el miedo en sí.

El miedo-percepción y el miedo-sensación son una inhibición-bloqueo de todas las funciones fisiológicas. Cuando surge el miedo, detiene los procesos de racionalización, de motivación y puramente fisiológicos. Nos quedamos sin condiciones para hacer nada por un instante; ni pensar, ni sentir, ni actuar.

El miedo paraliza, inhibe. Nos detenemos antes de caer al precipicio. En principio esa parada súbita es buena porque en el fondo hay un riesgo y hasta que no sepamos en qué consiste es mejor quedarnos quietos.

Desde este punto de vista, el miedo es una fuerza que tiene como objetivo evitar peligros de cualquier naturaleza y funciona como una señal que interrumpe cualquier acción imprudente. En términos concretos y objetivos, el miedo es eso y no tiene nada que ver con las reacciones sucedidas ante él, que, en nuestro caso, por razones culturales, no son naturales. Nuestra cultura no sólo no nos preparó para enfrentar el miedo, sino que además nos enseñó a tener miedo del miedo y por eso reaccionamos mal. En un proceso cultural diferente, nosotros encararíamos el miedo de una forma diferente y tendríamos reacciones naturales. Esas reacciones naturales trabajan a favor del instinto de supervivencia, tanto del cuerpo como de la mente. Hay reacciones instantáneas de reflejos condicionados, y consideramos que son naturales. Pero si es condicionado, no es plenamente natural. Lo natural ante el miedo es tener nuestras reacciones independientemente de nuestros prejuicios, observar la situación detenidamente para saber lo que está sucediendo y no querer huir de ella.

En las Artes Marciales, a medida que vamos entrenando a través de los años, acabamos reaccionando de una forma lógica o natural ante situaciones de ataque. Si alguien grita cuando va a atacarnos, el grito es una señal de ataque. ¿Por qué ante el grito tendría yo que llevar la cabeza hacia atrás? Quien ha entrenado Artes Marciales, en lugar de ir hacia atrás, primero mira de dónde viene el grito, qué tipo de grito es, qué se puede prever en relación a esa actitud y, una vez que sabe lo que está sucediendo, actúa. Eso es natural.

Los reflejos naturales propios del cuerpo no nos hacen huir ante las situaciones de riesgo, sino que nos llevan a la adaptación. Nosotros estamos mal acostumbrados. Fuimos educados en una cultura que no nos enseña a lidiar con el miedo, y sí en cambio a temerlo. El miedo puede utilizarse como elemento de manipulación para subyugar, esclavizar y dominar a las personas. El hecho es que acabamos teniendo miedo del miedo y, entonces, para no sentirlo pagamos cualquier precio. Ése es el punto más complejo en relación al miedo. El miedo no es malo; mala es la reacción que generamos ante él, porque no hemos sido educados de forma correcta para encararlo.

CONCLUSIÓN

El miedo es una fuerza natural. No es mi miedo o su miedo, es el miedo. Existe de forma independiente a las personas; hay algo en nosotros, y también fuera de nosotros que se llama miedo, y que tiene una función en la Naturaleza como el Sol, la Luna, el agua, la tierra o cualquier elemento. El miedo forma parte de la Naturaleza y tiene como función proteger, por increíble que parezca.

 

Michel Echenique Isasa

El Autocontrol

Cuando un practicante lleva muchos años entrenando cualquier estilo de forma seria y marcial, no de forma deportiva o recreativa, los conocimientos adquiridos sobre la técnica y su aplicación sobre puntos vitales del cuerpo humano le dan un poder destructivo real. Para hablar con mayor claridad podemos afirmar que un cinturón negro con varios años de práctica marcial intensa (no me refiero deportiva) tiene los medios para dañar, lesionar seriamente o inclusive matar una persona. 
El término Arte Marcial se refiere a la ciencia de la lucha o guerra, pero el gran problema al que asistimos hoy en día es que en las academias se enseña mucha técnica pero en general se se enseña poco o nada de Filosofía ,  por lo que el uso de forma indiscriminada del conocimento marcial está latente y esa fuerza sin control puede dispararse en cualquier momento en aquellos practicantes que no han desarrollado el Autocontrol y por consiguiente el dominio sobre las emociones como ser la ira, el miedo, los celos, la envidia, etc.

¿Pero como se entrena el dominio de las emociones, no es igual a entrenar golpes de puño, patadas, proyecciones, etc.?
Se  entrena a través de la Filosofía práctica o DO (camino o vía), que nos enseña a reconocer y controlar nuestras diferentes emociones y pensamientos negativos. Cuando hacemos combate con un compañero es un buen momento para poner en práctica y desarrollar el autocontrol, por ejemplo si nos excedemos en el poder del contacto y caemos presos de la ira o la rivalidad ciega podemos lastimarnos o peor aún lastimar a nuestro compañero,  por el contrario si caemos presos del miedo y el pánico vamos a anularnos totalmente sin tener capacidad de reacción alguna.

También cuando realizamos una Forma (kata, tul, tao, etc) si no controlamos la ansiedad y el balance interno, la forma saldrá totalmente fuera de ritmo y tiempo, es posible que no respetemos los intervalos y la duda mental sobre el movimiento siguiente nos hará realizar movimientos torpes, inseguros o aún peor errados. Conozoco muchos pracaticantes que realizan las Formas como un robot mecánico (algo común en las competencias deportivas hoy en día) o como una coreografía de movimientos sin ningún espíritu interno. Esto es un forma totalmente equivocada de entrenar, al practicar una Forma es un excelente momento para entrenar no solo el cuerpo en lo técnico, si no entrenar fundamentalmente  la mente a través de la Concentración y el Autocontrol de toda nuestra personalidad (pensamiento, sentimiento y acción) que nos lleva a conquistar esa olvidada virtud que es la Serenidad. Cuando entrenamos de esta manera desarrollamos el Autocontrol y la Forma marcial se ve armónica, estética y con poder.

Olvidar la Filosofía en las artes marciales es como comerse solo la cáscara de una fruta y desperdiciar el resto que es lo más sabroso y dulce, olvidar esto es un verdadero pecado, el Autocontrol es una virtud que la Filosofía nos enseña a cultivar y desarrollar y que debe ser aplicada en todos los ámbitos de nuestra vida.
Cuanto más trabajemos el Autocontrol en nuestra vida, menos problemas de convivencia tendremos en los éspacios que compartamos con otros seres humanos y también tendremos más Valor para afrontar los difíciles momentos que la vida nos antepone y que sirven para templar nuestra alma de guerrero.

¡Do!

Mauricio Puente

La Perseverancia

Una de las virtudes que debemos desarrollar en las artes marciales como en cualquier disciplina es la perseverancia. Sin ella es imposible avanzar sobre los obstáculos y dificultades que la práctica y la vida como artistas marciales nos enfrenta. Cuando recién comenzamos la práctica de artes marciales, empezamos con una fuerte energía emocional que es propia de las cosas “nuevas”, pero a medida que pasa el tiempo lo que era “nuevo” se convierte paulatinamente en una “rutina” de nuestra agitada semana. Aquí aparece uno de los primeros obstáculos en el sendero marcial a vencer, que es pasar de lo “novedoso” a la práctica sostenida “seria” y responsable del arte. Aquí es donde se prueba quien es un practicante serio, de quien solo practica por un tiempo hasta que se aburre porque su práctica se torna rutinaria y sin sentido.

Para poder progresar técnicamente y filosóficamente debemos desarrollar entre otras virtudes la perseverancia, siendo esta virtud un camino de esfuerzo sostenido y continuo hacia el perfeccionamiento interior y exterior como seres humanos. Sin la perseverancia es imposible avanzar, y ella nos exige esfuerzo y sacrificio para lograr un progreso y cambio profundo en nostros. Tener perseverancia es asistir a clase a pesar de estar cansado y no excusarse sostenidamente por compromisos familiares, de estudio, etc. Es claro que si no amamos lo que hacemos cualquier excusa es válida para abandonar la práctica seria del arte.

Muchos practicantes comienzan pero son pocos los que se mantienen a pesar de los años, es una selección natural de los más fuertes interiormente y no de los más destacados técnicamente. Muchos practicantes con grandes condiciones terminan abandonando la práctica al cabo del tiempo, mientras que otros practicantes con mayores limitaciones se mantienen y gracias a su perseverancia terminan superando a los anteriores. Tener perseverancia no es solo practicar fisicamente, eso lo hacen muchos, pero no es suficiente, es además y fundamentalmente, practicar en todos los ámbitos de la vida las virtudes que la filosofía nos enseña como la generosidad, la cortesía, el autocontrol, la fortaleza, la paciencia, la atención, etc.

Tener perseverancia es continuar cuando todo a nuestro alrededor se complica, es mantener nuestros principios morales aún en los momentos más críticos de nuestra vida. Eso es perseverancia, y el que persevera consigue los objetivos que se propone, y si esos objetivos son nobles y elevados como nos enseña la filosofía, quien lo realiza se volverá una persona más sabia, más justa y más bella por dentro.

Mauricio Puente

La Doctrina del Centro

El Centro. En las Artes Marciales Filosóficas, el concepto de Centro es fundamental, muchos maestros hablan de “mantener el centro”, de “no dejar el centro”, “concentrarse” y así sucesivamente, innumerables formas de expresar esta parte fundamental de la verdadera práctica de las Artes Marciales.
 ¿Pero que es el Centro? ¿Es un lugar físico? ¿El centro del dojo? ¿Es el equilibrio del cuerpo? ¿De qué Centro hablamos cuando nos referimos a él?
 En las Artes Marciales Filosóficas, cuando se habla del Centro no se refiere ni a un lugar físico ni es algo relacionado con el cuerpo del practicante.
 
El Centro es una posición interna, una actitud filosófica y espiritual ante la vida. El centro es mantener el dominio de uno mismo ante las circunstancias, cualesquiera ellas sean. Por ejemplo, en combate, cuando recibimos un golpe “tonto” o cuando alguien de menor grado nos golpea, se nos transforma el rostro, el caballo del orgullo sufre el impacto e inmediatamente trata de volver a lucirse, ya sea por la imposición física o denigrando al otro; eso indica que se ha “perdido el centro”.
 
La persona que está centrada no reacciona ni con furia ni con desazón, no busca la revancha ni rehuye del combate, esta persona se controla a sí misma, busca en su interior donde estuvo su error, y procura corregirlo y mejorarse, esta es su victoria, es la victoria sobre sí mismo.
El centro es algo que requiere disciplina y esfuerzo constante, y una vez adquirido debe lucharse por mantenerseen el. ¿Por qué? Simplemente porque no somos capaces de mantenernos concentrados y atentos a nuestro interior en todo momento. Porque requiere atención y cuidado permanentes, de las emociones, los pensamientos y de nuestras acciones.
 
Adquirirlo no es una cuestión solo de decir “Estoy centrado, estoy tranquilo”, es vivirlo, es estarlo y actuar en consecuencia a esa posición interna. Tampoco es algo que solo debamos tener mientras estamos en el dojo, practicando con nuestros maestros y nuestros compañeros. Es algo que debemos llevar afuera, y con él enfrentar las dificultades que se nos presentan. Por ello cuando la Filosofía ilumina las Artes Marciales se transforma en un camino de vida, un DO, porque hacen del hombre alguien mejor, hacen del practicante un hombre de bien, que sabe controlarse, que sabe que es lo justo y lo correcto, y que siempre dará buen uso a los conocimientos que posee.
 
No es algo que se nos pueda dar, es algo que depende pura y exclusivamente del esfuerzo individual. No puede venir una fuerza exterior y “ponerme en el centro”. Requiere que haya una voluntad y un accionar del individuo en pos de ello. Requiere también de buenos Maestros que nos muestren cuál es el camino, que lo iluminen porque ellos ya lo han recorrido y conocen algunos de sus agujeros y vueltas, en los que ellos ya han caído y de los cuáles se han recobrado. Por supuesto que es inevitable que el practicante sufra caídas y golpes varios en ese camino, pero también ellos son importantes para el crecimiento, porque son esas caídas y golpes los que enseñan a sobreponerse a las dificultades, son los “regalos velados” que la vida nos entrega, para que podamos practicar como mantenernos EN EL CENTRO, una y mil veces.

Andrés da Silveira